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Tierras raras y guerra de aranceles: Las nuevas incertidumbres del comercio mundial

  • 12 dic 2025
  • 4 min de lectura

Mencía Moreda Casarrubios


Según la Base de Datos de Vigilancia del Comercio y su informe publicado en diciembre de 2024, la evolución del comercio mundial indica un aumento de las medidas restrictivas del comercio apreciando que cada vez hay más pruebas de políticas comerciales aislacionistas que aumentan la incertidumbre sobre el futuro de la economía internacional (Organización Mundial del Comercio, 2024). A continuación, discutimos dos de estas políticas y sus posibles implicaciones.

        

El pasado 4 de abril, China restringía gran parte de sus exportaciones de elementos de tierras raras lo que ha puesto en alerta, ya no solo a Estados Unidos y sus grandes multinacionales tecnológicas, sino también a la zona euro. Los minerales de tierras raras constituyen un grupo de 17 elementos metálicos difíciles de extraer y tratar, entre estos se encuentra el escandio, itrio y los lantánidos (infobae, 2024). El país asiático posee el 95% de las tierras raras del mundo, lo que le hace poseer el cuasimonopolio de este sector. Esta medida ha sido tomada como una represalia por los aranceles del 57% impuestos por Estados Unidos (BBC, 2025), pero esto no solo afecta al país americano y a empresas como Apple o Tesla al ver amenazadas sus importaciones de minerales utilizados en las baterías de los coches eléctricos, los teléfonos inteligentes o las pantallas planas; también afecta directamente a empresas de la zona euro como Renault o Telefónica.

        

Para la zona euro, el cese de estas exportaciones supone un grave riesgo para sus cadenas de producción habiéndose visto obligados ya a cerrar diferentes fábricas por falta de estos materiales. El 70% de las importaciones que realiza este territorio son de China, debiendo incluir también los productos secundarios que también presentan este tipo de metales como los importados desde Estados Unidos, país cuyo 80% de las importaciones de minerales raros proceden del país asiático. Esta interconexión mediante las cadenas globales de suministros supone que este parón en el 75% de las exportaciones chinas, aunque solo sea por un breve espacio de tiempo, puede irse transmitiendo en cascada y afectar a un gran número de sectores en diferentes partes del globo, entre ellos los sectores manufactureros, la industria del automóvil o el sector de la energía (BCE, s.f, pp. 48-49).

        

Aunque, como hemos visto, los efectos pueden suponer ciertas consecuencias en diferentes sectores esenciales en las sociedades actuales, los indicadores actuales no sugieren que estos se vayan a dar de forma inmediata, aunque las empresas de la zona euro ya están exigiendo a la Comisión la toma de medidas para frenar los posibles efectos de estas nuevas medidas.

        

Como segunda medida restrictiva que comentaremos, encontramos la guerra de aranceles comenzada por el presidente estadounidense y que ha llevado a China a tomar políticas para contraatacar. Esta guerra persigue, según Trump, la protección de las industrias nacionales, la repatriación de la manufactura al suelo estadounidense reduciendo así la dependencia económica y la corrección del déficit comercial mediante un aumento de la recaudación pública. Este último punto es el que ha hecho preguntarse a muchos expertos si es un futuro posible o si esta recaudación constituirá un ingreso significativo para el país.

        

Siguiendo los aranceles que se estaban confirmando el pasado agosto, la media se situaba en un 17% incluyendo el arancel universal de 10%, de un 50% para el aluminio y el acero, así como los establecidos tras diferentes acuerdos bilaterales como pueden ser el de un 15% para la Unión Europea o el de un 10% para Reino Unido. Con estas cifras, Caixa Bank Research (2025) indica hasta qué punto supondrán un ingreso considerable para el país o si estos se podrán mantener en el tiempo.

        

En primer lugar, los aranceles en Estados Unidos, hasta la fecha, no habían supuesto más del 2% de la recaudación total, es decir, un 0,3% del PIB. Actualmente, a falta de distintos aranceles por establecer cómo pueden ser a las importaciones chinas o la reducción de estos a diferentes productos considerados estratégicos provenientes de la Unión Europea, Estados Unidos ha recaudado en los primeros siete meses de 2025 114.860 millones de dólares, o lo que es lo mismo, un 0,4% del PIB (White, I. L, 2025). Esto, estableciendo que las importaciones se mantienen en 270.000 millones de dólares y que se mantiene este 17% de media en los aranceles, supondría que a final de año la recaudación ascendería al 1,1% del PIB (White, I. L, 2025).

        

Manteniendo esta recaudación, Estados Unidos sería capaz de hacer frente al aumento del déficit público para los próximos diez años, pero alcanzar esto no solo depende del país americano. Unido a la aplicación de unos aranceles del 17%, como mínimo, tiene que darse también un mantenimiento de las importaciones, dependiendo esto a su vez de una baja elasticidad de las importaciones frente al aumento de los precios y que la demanda permanezca dinámica. Con respecto a la baja elasticidad, según varias encuestas, las empresas pretenden que sea el consumidor quien absorba la totalidad del aumento del precio, por lo que esta evolución dependerá del comportamiento de este consumidor final y de la sensibilidad de la demanda a los precios. Por último, con respecto a la segunda condición, llevados por la incertidumbre causada por estos aranceles y el enfriamiento de la economía global, se espera que haya un menor dinamismo y, por lo tanto, las importaciones se vean afectadas.

        

En conclusión, Estados Unidos podría cumplir con sus objetivos mediante el establecimiento de los diferentes aranceles, pero, como hemos visto, que la recaudación inicial obtenida se mantenga no depende únicamente del país americano sino de cómo responda la economía internacional a la imposición de los ya nombrados aranceles.

        

Unido a esto, y, para terminar, en los últimos días hemos podido apreciar como Donald Trump se ha visto obligado a bajar los aranceles a China hasta un 47% para evitar el colapso de sus grandes multinacionales por la falta de minerales extraídos de las tierras raras del territorio asiático (BBC, 2025). Esto, aunque supone un alivio para la creciente tensión expuesta con el primer punto de nuestro análisis al eliminar las restricciones de tierras raras, supone una disminución de los aranceles impuestos por Estados Unidos y, por lo tanto, una disminución de su recaudación. Por ahora, parece que el plan de Trump se encontrará con dificultades en el futuro que habrá que ver si el presidente estadounidense es capaz de superar.


 
 
 

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