top of page

Sudán, cuando el silencio internacional mata

  • 19 nov 2025
  • 4 min de lectura

Mencía Nerea Moreda Casarrubios


El 15 de abril de 2023, los sudaneses presenciaban el comienzo de un conflicto entre dos grupos nacionales que, tras dos años, ha derivado en una de las crisis humanitarias y de seguridad más grandes que azotan al mundo actual. 


Varias personas en el campamento de Goz al-Haj en la ciudad de Shendi. / El País.


En el conflicto actual, se enfrentan las Fuerzas Armadas de Sudán lideradas por el general Abdel Fattah al-Burhan y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), una milicia paramilitar comandada por Mohamed Hamdan Dagalo. Ambos líderes fueron aliados en el derrocamiento del dictador Omar al-Basir en 2019; no obstante, tras la victoria, crecieron las tensiones por el control del poder nacional y la integración de las RSF en el ejército del país. Esto provocó que el 15 de abril de 2023, las RSF atacaron bases militares y edificios gubernamentales en Jartum, la capital del país, dando inicio a una de las peores guerras que ha vivido el país. 


Desde entonces, la tensión del conflicto ha aumentando, haciendo que la transición hacia una democracia se vea paralizada por una lucha por el control del poder, sumiendo a la población en una espiral de violencia y desplazamientos masivos. La comunidad internacional ha mostrado preocupación con respecto a la situación nacional, aunque sin llegar a resultados significativos.


Tras dos años de conflicto, la situación dista de ser mucho mejor. En la última semana, se han contabilizado 2.000 civiles fallecidos, entre ellos, más de 400 en un ataque a un hospital, más de dos millones de personas refugiadas y alrededor de 11 millones forzadas a desplazamientos internos. Además, hay numerosos testimonios de personas desplazadas que cuentan cómo los ataques son continuos, o que cuentan cómo tuvieron que abandonar su ciudad con sus hijos heridos por las bombas de la RSF dejándolos ciegos, paralíticos o incluso provocando su muerte en los ataques.


Tras 500 días de conflicto, gran parte de la población ya no tiene acceso a agua potable o alimentos lo que amenaza con empeorar esta crisis si no se toman medidas efectivas. Por último, la violencia sexual está comenzando también a formar parte de las armas utilizadas en el conflicto. De los menores supervivientes de las violaciones denunciadas, el 66% son niñas y 16 de ellos menores de 5 años, según cifras oficiales publicadas por las Naciones Unidas.


No solo Sudán se está viendo afectado sino que, el aumento de la tensión en el conflicto y la crisis humanitaria derivada del mismo, está comenzando a afectar a sus países vecinos. Según las Naciones Unidas, los movimientos masivos de personas a países cercanos están haciendo que estos encuentren grandes dificultades para financiar las necesidades de los programas humanitarios encargados de acoger a los nuevos refugiados. Chad y Egipto son los territorios que más personas están acogiendo, calculando que llegarán al millón cada uno al finalizar el año. Este aumento notable ya ha implicado la suspensión de todo tratamiento médico para los refugiados provenientes de Sudán por la falta de medicamentos, suministros o personal. También, se ha visto un aumento de la propagación de enfermedades y de la inseguridad. Por último, la interrupción de las rutas comerciales y las actividades económicas por culpa del conflicto está afectando, no solo a Sudán, sino a los países vecinos, que enfrentan un aumento de la pobreza, los costes de transporte y un descenso de la actividad económica transfronteriza también están comenzando a ser un problema para estos territorios.


Dada esta preocupante situación, la ONU ha dedicado su Asamblea General del pasado 30 de octubre a condenar estos ataques, exigiendo medidas al respecto para frenar la que ha definido como la peor crisis humanitaria a nivel mundial.

 

Por otro lado, cabe destacar la falta de poder ejecutivo de esta organización, lo que limita su capacidad para intervenir de manera directa y efectiva en el conflicto que nos ocupa. Esta debilidad institucional hace que las resoluciones emitidas, así como las condenas que realicen, no incluyan un obligado cumplimiento dejando en manos de los países miembros o firmantes de la resolución la responsabilidad de tomar medidas efectivas según su propia voluntad o ética. Incluyendo a esta situación las diferencias políticas entre los diferentes estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas, la toma y puesta en práctica de decisiones que puedan frenar esta crisis humanitaria se convierte en un camino que, de suceder, será lento y costoso, lo que aleja aún más el final de la grave situación que están viviendo los sudaneses y que parece olvidado por el resto de actores internacionales. 


Tras mostrar el escenario que se está viviendo en el territorio africano solo queda esperar y ver si el aumento de la violencia y de la crisis humanitaria obliga al resto de países a tomar medidas efectivas para frenar la barbarie que están viviendo los civiles instaurando una paz efectiva y duradera en Sudán. 

 
 
 

1 comentario


Alberto Nanclares Ijalba
Alberto Nanclares Ijalba
03 dic 2025

Execrable situación

Me gusta

Red de Oportunidades

©2023 Creado por Jaime Arenas con Wix.com

1-removebg-preview.png

"Conectando talento, impulsando futuros"

¡Contacta con nosotros!

¡Síguenos en nuestras redes sociales!

  • Instagram
  • TikTok
bottom of page