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Rusia se suma al respaldo internacional al Plan de Autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental

  • 12 nov 2025
  • 4 min de lectura

Constanza Balcarce Mosteiro


Casas destruidas por antiguos bombardeos marroquíes en Tifariti. / 20Minutos.


Marruecos consolida su posición diplomática en el escenario internacional tras el respaldo expresado por Rusia al Plan de Autonomía para el Sáhara Occidental, presentado por el rey Mohammed VI ante las Naciones Unidas. Con esta nueva postura, Moscú se une a los más de 120 países que ya han reconocido la soberanía marroquí sobre el territorio y han apoyado la propuesta presentada por Rabat en 2007 como vía más realista para alcanzar una solución definitiva al histórico conflicto.


España fue el primer país europeo en reconocer la validez del plan marroquí, seguido por Francia, cuyo presidente, Emmanuel Macron, expresó públicamente su apoyo a la iniciativa como vía para garantizar la estabilidad y la paz en la región sur del Reino alauí.


CONTEXTO HISTÓRICO DEL SÁHARA OCCIDENTAL


El actual Sáhara marroquí fue, hasta mediados del siglo XX, un territorio bajo administración colonial de España y Francia. Tras la independencia de Marruecos, esta franja del desierto quedó bajo control español, hasta que en 1975 el rey Hassan II impulsó la histórica Marcha Verde, mediante la cual, miles de marroquíes se movilizaron pacíficamente hacia el territorio para reafirmar su soberanía.


En aquel contexto, marcado por la Guerra Fría, el Sáhara Occidental se convirtió en un espacio de interés estratégico para las potencias enfrentadas. Argelia y la Unión Soviética apoyaron al Frente Polisario, un movimiento armado que buscaba instaurar una república independiente en la zona. Desde entonces, el conflicto ha perdurado, con enfrentamientos esporádicos y un proceso de negociación abierto en el seno de las Naciones Unidas.


EL PAPEL DE NACIONES UNIDAS


Desde hace casi dos décadas, la cuestión del Sáhara Occidental se debate en la IV Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En sus inicios, la ONU propuso la realización de un referéndum de autodeterminación, conducido por una misión internacional compuesta por cascos azules y personal civil. Sin embargo, las condiciones geográficas, sociales y políticas del territorio (caracterizado por su población nómada) impidieron su ejecución.


Ante el bloqueo, Marruecos presentó en 2007 su Plan de Autonomía, que concede a los habitantes del Sáhara amplias competencias políticas y económicas bajo soberanía marroquí. El proyecto contempla la gestión local de los recursos naturales, especialmente los fosfatos y la pesca, y una administración autónoma dentro del marco institucional del Reino.


A pesar de los avances diplomáticos, el tema continúa pendiente de resolución definitiva en la Asamblea General de la ONU, donde las votaciones suelen posponerse por falta de consenso. Argelia y un grupo reducido de países mantienen su apoyo al Frente Polisario, mientras que la mayoría de los Estados optan por la abstención o muestran una inclinación favorable a la propuesta marroquí.


EL RESPALDO RUSO Y SUS IMPLICACIONES


En un movimiento diplomático de alto impacto, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, declaró que Moscú considera el plan marroquí “la solución más viable” para el conflicto, siempre que se alcance un consenso entre las partes implicadas y bajo supervisión de Naciones Unidas.


“Para nosotros, será aceptable aquella opción de solución que satisfaga a todas las partes. La cuestión estará cerrada cuando todas las partes involucradas realmente sientan que la solución se ha alcanzado en base a un equilibrio honesto de intereses”, afirmó Lavrov.

Aunque Rusia no ha ofrecido un respaldo incondicional, su acercamiento representa un giro diplomático significativo y un desafío para Argelia, tradicional aliado del Kremlin. Este cambio coincide con la expansión de la influencia rusa en el norte de África y el Sahel, donde la presencia de milicias vinculadas a Moscú ha sustituido parcialmente el despliegue francés.


El principio de acuerdo firmado recientemente entre Lavrov y el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, confirma la disposición rusa a fortalecer la cooperación bilateral y coordinar acciones en el marco de las Naciones Unidas y la Liga Árabe.


CONSECUENCIAS PARA EUROPEA Y ESTADOS UNIDOS


El reconocimiento ruso al Plan de Autonomía introduce una nueva dinámica geopolítica. En Europa, donde Marruecos mantiene estrechos lazos económicos, comerciales y de seguridad, la decisión de Moscú podría alterar los equilibrios tradicionales, ampliando la influencia del Kremlin en un asunto de interés estratégico para la Unión Europea.


Por otro lado, el respaldo ruso coincide con la posición de Estados Unidos, que considera a Marruecos "el socio más creíble y estable en África". Esta coincidencia entre dos potencias rivales podría otorgar mayor legitimidad internacional al plan marroquí y acelerar los esfuerzos por una solución definitiva al conflicto que se prolonga desde hace más de medio siglo.


Con el apoyo de España, Francia, Estados Unidos y ahora Rusia, Marruecos refuerza su posición como actor clave en el norte de África. Sin embargo, el desenlace del diferendo saharaui sigue dependiendo del consenso internacional y de la capacidad de las partes para alcanzar un acuerdo duradero bajo el amparo de las Naciones Unidas.


 
 
 

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