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La ONU atraviesa una crisis de legitimidad en las últimas décadas

  • 16 nov 2025
  • 4 min de lectura

Rocío Domínguez Pérez


Frente a un mundo marcado por tensiones crecientes y conflictos prolongados, la  seguridad global se encuentra en uno de sus momentos más frágiles desde la posguerra.  ¿Está la ONU cumpliendo realmente su mandato de mantener la paz, o se ha convertido en  un actor impotente? 


Reunión del Consejo de Seguridad sobre las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas el 6 de noviembre de 2019 en Nueva York. / ONU.


La Organización de las Naciones Unidas (ONU) enfrenta una profunda crisis de legitimidad,  evidenciada en su incapacidad para resolver conflictos y responder eficazmente a crisis  humanitarias. 


Desde la década de 1990, las críticas hacia la ONU se han intensificado, especialmente,  tras su fracaso en proteger a la población civil durante los genocidios de Ruanda Srebrenica, a pesar de la presencia de los Cascos Azules. A lo largo de sus 80 años de  existencia, la incapacidad para detener guerras y conflictos graves se ha mantenido como una de las críticas más persistentes


Conflictos actuales como los de Ucrania, Gaza, Yemen o Birmania, entre otros, demuestran que esta  ineficacia persiste, poniendo en evidencia la limitada capacidad de la ONU para actuar frente a actores poderosos y crisis humanitarias complejas. 


La invasión rusa a Ucrania expuso la parálisis de la ONU frente a conflictos graves cuando intervienen grandes potencias con derecho de veto. Desde su comienzo, en 2022, la Organización ha intentado impulsar iniciativas diplomáticas para detener la guerra. Aunque se emitieron múltiples resoluciones condenando la agresión, el Consejo de  Seguridad quedó bloqueado por el derecho de veto de Rusia, impidiendo cualquier acción  efectiva. 


El país ruso ha utilizado su veto en numerosas ocasiones para impedir cualquier acción  concreta que pueda frenar su ofensiva, dejando a la ONU prácticamente inhabilitada para intervenir directamente. Esta parálisis ha dejado a la Organización como un espectador impotente ante una guerra que ha causado miles de muertos y desplazados. 


En Gaza, la Organización ha denunciado la "total impunidad" de los ataques a misiones médicas en zonas de conflicto. A lo largo de los años, la ONU ha solicitado  repetidamente la apertura de todos los cruces fronterizos y la creación de corredores  seguros para que la población pueda recibir alimentos, medicinas y asistencia básica


Sin embargo, las restricciones impuestas por Israel y los conflictos internos han limitado la  entrega de ayuda, dejando a millones de civiles en condiciones extremas. A pesar de sus llamados y  condenas, la ONU no ha logrado implementar medidas efectivas para proteger a la  población civil, y los ataques a instalaciones médicas y zonas residenciales continúan prácticamente sin consecuencias, reafirmando su rol limitado en contextos de alta  tensión.


Protesta armada de los houthies en Saná. / Europa Press.


Por otro lado, la guerra civil en Yemen, considerada por la propia ONU como la peor crisis humanitaria del mundo, representa uno de los casos más extremos en esta incapacidad.


Pese a los repetidos llamados a alto el fuego y los esfuerzos diplomáticos, la ONU no ha logrado mediar un acuerdo duradero, ni garantizar el acceso seguro de ayuda humanitaria a  todas las regiones afectadas. Las restricciones impuestas por las partes en conflicto y la fragmentación del escenario político y militar han limitado severamente la eficacia de sus misiones. 


Este caso evidencia que, aunque la ONU moviliza recursos y emite resoluciones, carece de  mecanismos reales para imponer el cese de hostilidades o proteger a la población.  Sin embargo, la incapacidad de la ONU no se limita a bloqueos políticos; también enfrenta una grave crisis financiera que limita la eficacia de su respuesta.


Actualmente, la Organización podría  acumular un déficit de hasta 1.100 millones de dólares a fin de año. En respuesta, ha recortado puestos, congelado contrataciones y reducido 600 millones de dólares de su presupuesto operativo anual. 


En 2024, solicitó 44.000 millones de dólares para atender crisis globales, pero solo  recibió un 12,7% de esa cantidad. Esta falta de recursos obliga a recortar operaciones y limitar la asistencia humanitaria, amplificando su incapacidad para cumplir su mandato.


Para enfrentar estos desafíos, en marzo de 2025 el Secretario General, António Guterres, lanzó la UN80 Initiative, orientada a revisar la Organización para hacerla más “efectiva,  rentable y receptiva”. La iniciativa contempla eficiencia, revisión de mandatos realineación estructural de programas, aunque aún queda por ver si será suficiente para  revertir décadas de parálisis. 


El Secretario General presenta la Iniciativa ONU 80 a la prensa. / ONU, Evan Schneider.


La ONU ha demostrado una incapacidad persistente para cumplir su mandato de mantener  la paz y proteger a los civiles. Entre bloqueos políticos, dependencia de grandes potencias, limitaciones estructurales y crisis financiera, la Organización se ve reducida a emitir declaraciones y condenas simbólicas, mientras los conflictos se prolongan y las crisis humanitarias se agravan. Esta combinación de impotencia política, vacíos de autoridad y recursos insuficientes evidencia una crisis de legitimidad que cuestiona seriamente su relevancia como garante de la paz mundial. Mientras los intereses de los Estados más poderosos prevalecen sobre la protección de los pueblos, la ONU continúa atrapada en un  ciclo de inacción que socava su autoridad y eficacia.

 
 
 

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