top of page

El nuevo dron Ruso que amenaza los cielos ucranianos

  • 11 dic 2025
  • 4 min de lectura

José Antonio Sánchez Sebastián


Es una obviedad que la guerra de Ucrania ha demostrado que los drones kamikazes han dejado de ser un recurso táctico secundario para convertirse en un pilar estratégico de la guerra moderna. La aparición del Geran-3 confirma la apuesta rusa por sistemas de ataque de bajo coste, gran alcance y alta capacidad de saturación, capaces de presionar de forma constante a las defensas ucranianas. Su uso prolongado no solo ha modificado los ritmos operativos en el campo de batalla, sino que también ha obligado a Ucrania y a sus aliados a adaptar sus doctrinas de defensa aérea y sus cadenas logísticas. En definitiva, el Geran-3 ilustra cómo la innovación rápida en drones está redefiniendo el equilibrio entre ofensiva y defensa en los conflictos contemporáneos. 


El Geran-3 nace como una adaptación rusa del Shahed-238 iraní, un dron kamikaze que Teherán había ido perfeccionando para maximizar alcance, precisión y resistencia a la interferencia electrónica. Rusia tomó este modelo como referencia, integrando componentes propios, ajustándose a sus necesidades industriales y adaptándolo a su doctrina de guerra de desgaste. El resultado fue un dron más eficiente, más barato de producir en masa y mejor integrado en las cadenas logísticas rusas. 


Fábrica de drones Geran-3 en masa.


La línea de tiempo de su desarrollo es relativamente reciente, pero intensa. Tras las primeras pruebas realizadas a finales de 2023, el Geran-3 fue introducido oficialmente en primavera de 2024. Desde abril del mismo año, comenzó a emplearse de manera continuada en ataques de saturación contra objetivos estratégicos ucranianos, consolidándose rápidamente como uno de los sistemas más usados por Rusia en la guerra. 


El Geran-3 introduce una serie de avances relevantes respecto a sus predecesores. Su elemento más distintivo es la propulsión mediante un motor turbojet PBS TJ40-G2 de origen checo, que sustituye a la tradicional hélice utilizada en el Shahed-136. Este cambio le permite alcanzar velocidades significativamente superiores, con una velocidad máxima aproximada de 370 km/h y una autonomía cercana a los 1.000 km, aumentando su capacidad para penetrar defensas aéreas. 


Modelo Geran-3 en vuelo.


A nivel de componentes, el dron combina piezas de diversos proveedores internacionales: incorpora una bomba de combustible Bosch (Alemania) y una unidad de control SW400 Pro fabricada en China, elementos que facilitan su estabilidad en vuelo y la gestión eficiente del motor. Además, el Geran-3 presenta mejoras sustanciales en sus sistemas de detección y evasión electrónica, reforzando su capacidad para sortear interferencias y bloquear, al menos parcialmente, los intentos ucranianos de neutralizarlo mediante guerra electrónica.


El despliegue operativo del Geran-3 se consolidó rápidamente tras su introducción, con su primera operación masiva registrada el 28 de agosto de 2025, cuando Rusia lanzó 598 drones simultáneamente contra Kiev. Este ataque marcó un punto de inflexión al demostrar la capacidad rusa para ejecutar misiones de saturación a gran escala, desbordando temporalmente los sistemas de defensa aérea ucranianos. 


En cuanto a las tácticas de uso, el Geran-3 aprovecha su alta velocidad durante la fase terminal del vuelo, acelerando en los últimos kilómetros para dificultar la interceptación por parte de defensas densas y multicapas. Esta combinación de saturación numérica y velocidad terminal convierte al dron en un vector ideal para erosionar baterías antiaéreas, obligarlas a consumir interceptores costosos y abrir brechas para ataques posteriores de mayor precisión. 


El empleo masivo y sostenido del Geran-3 ha forzado una revisión profunda de la defensa antiaérea ucraniana y de las doctrinas de guerra electrónica. A corto plazo, la táctica de saturación obliga a las defensas a consumir interceptores y recursos en misiones de coste elevado, incrementando la relación de intercambio coste-eficacia en detrimento de la parte defendida. A medio plazo, Ucrania y sus aliados deben priorizar medidas como la multiplicación de sensores pasivos, la dispersión y endurecimiento de infraestructuras críticas, y el despliegue de capas baratas de neutralización (redes de fusiles AA de bajo coste, sistemas C-RAM, señuelos y municiones de coste reducido) para absorber la primera oleada.


En la esfera de guerra electrónica, el Geran-3 impulsa una carrera entre técnicas de detección-contramedida: mejoras en emisión y detección de firmas, actualizaciones de firmware para inmunizar activos críticos, y un aumento del uso operativo de interferencia dirigida y spoofing. Esto convierte el espacio electromagnético en un teatro de competencia continua donde la información y la resiliencia de sensores son activos estratégicos. 


Además existe un riesgo real de proliferación: la relativa sencillez constructiva y la disponibilidad de componentes facilitan la copia o adaptación por actores estatales menores e incluso por grupos armados no estatales, lo que puede desestabilizar regiones enteras. Como contrapartida, emergen contramedidas tecnológicas y doctrinales: inversión en I+D (radar de banda ancha, misiles antisatélite y sistemas de energía dirigida), reforzamiento de cooperación internacional para control de exportaciones y sanciones, y desarrollo de capacidades industriales propias para reducir dependencia de proveedores externos. 


En resumen, el Geran-3 no solo transforma el ciclo táctico de los combates, sino que condiciona inversiones estratégicas, alianzas tecnológicas y políticas de control de proliferación, obligando a los estados a combinar soluciones operativas inmediatas con reformas estructurales a largo plazo.

 
 
 

Comentarios


Red de Oportunidades

©2023 Creado por Jaime Arenas con Wix.com

1-removebg-preview.png

"Conectando talento, impulsando futuros"

¡Contacta con nosotros!

¡Síguenos en nuestras redes sociales!

  • Instagram
  • TikTok
bottom of page